A MÁS DE 30 AÑOS DE LA MUERTE DEL PENSADOR


Investigador del CONICET y de la UNLaM, Luis Blengino trabaja cuestiones vinculadas al Estado, el populismo y los nuevos derechos a partir de la obra del intelectual francés Michel Foucault. Analiza las corrientes de estudio en torno a su legado y por qué es clave su biografía para entender su obra. “Conocer la vida y militancia de Foucault, ayuda a comprender la mirada heterodoxa con que abordó los temas”.

Pasaron más de 30 años de la muerte del pensador e intelectual francés Michel Foucault, pero los programas de estudio y líneas de investigación en torno a su obra parecen indicar que sus análisis sobre el poder y la política se mantienen plenamente vigentes. Sobre todo, a partir de la publicación de sus obras en la década de 1990 y 2000, se realizaron lecturas retrospectivas y también actuales en toda una serie de ámbitos.

Para Luis Blengino, doctor en Filosofía e investigador asistente del CONICET, “Foucault nunca entra a un tema de la manera que se espera que se trate ese tema. Siempre entra de un modo lateral, ‘patea’ el tablero de la disciplina”.

Con sede de trabajo en el Departamento de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional de La Matanza, Blengino y su grupo de investigación analizan conceptos como el Estado, el populismo, el neoliberalismo y los procesos populares de emancipación desde una perspectiva foucaltiana.

“Buscamos tener una lectura de la obra de este autor, situada desde los problemas que nos caracterizan como periféricos y sudamericanos, para aportar una voz propia al debate”, explicó Blengino, quien, en esta entrevista con la Agencia CTyS-UNLaM, consideró a Foucault como “uno de los filósofos más importantes del siglo XX”, analizó las escuelas de estudio en torno al pensador francés y destacó la importancia de su biografía para entender sus obras.

¿Dónde se pueden encontrar las razones de la vigencia de un autor como Foucault?

Foucault tiene una particularidad que deben tener muy pocos pensadores a lo largo de la historia: ha trabajado de una manera muy heterodoxa, por lo cual no se lo puede tomar solamente como un filósofo, o un historiador, o un sociólogo. Uno puede observar que sus estudios y análisis son bastante transversales a una gran cantidad de carreras: en arquitectura, en medicina, en abogacía, en economía, en psicología…Los temas y las formas en que ha trabajado son totalmente transversales y, en ese sentido, está en un montón de currículas, lo que no es común.

El objeto de estudio de sus investigaciones son los cursos que Foucault brindó en la década del ’70 y del ’80. ¿Qué importancia tiene este material y qué ejes se abordaron allí?

Son clases, investigaciones y estudios que Foucault realizó que nos permite ahondar y explorar más sobre un autor que vio, de alguna manera, el mundo que se estaba gestando. Hay un plus y tiene que ver con el hecho de que él muere antes de que finalice la Guerra Fría. Y lo interesante es que, gran parte de las cosas que fue analizando y diagnosticando en esos años, uno puede ver que luego se fueron cumpliendo, finalmente. En esos años, analiza cuestiones relativas al Estado, al poder y al Derecho. Hay que tener en cuenta que gran parte de la obra de Foucault se publicó de forma póstuma: a partir de 1994, se empiezan a publicar sus escritos y, a partir del 2000, se empiezan a publicar sus cursos. Es decir, la importancia y los debates son totalmente actuales, porque fueron publicados y empezados a analizar en el siglo XXI.

¿Qué corrientes o escuelas hay en torno a las lecturas y estudios de Foucault?

Hay dos líneas que se podrían considerar dominantes. Por un lado, los llamados “anglofoucaltianos”, integrada por ingleses y estadounidenses, quienes proponen una lectura en términos de gobierno. Por otro, está la escuela más europea continental, a partir de estudiosos de Francia e Italia, quienes se centran más en el concepto de biopolítica. Pero, desde hace unos años, se está generando una nueva escuela, donde proponemos una visión alternativa a estas dos corrientes. Es una escuela que se constituye, por ejemplo, en Argentina, en torno al Instituto Gino Germani, que tiene un programa de estudios foucaultianos –y que han incluido nuestro trabajo realizado en la UNLaM-; en Chile, en Colombia y en Madrid, sobre todo vinculado a la Universidad Complutense de Madrid y a la Red Iberoamericana. Y esta lectura que hacemos trata de pensar a Foucault con una mirada periférica y trabajar, entre otras cuestiones, la idea de neoliberalismo y lo que Foucault llama “fobia al Estado”, una gran novedad de pensamiento.

¿En qué consiste ese concepto?

Él denuncia que hay una especie de “complicidad” secreta entre las tendencias opuestas desde el siglo XIX -Friedrich Nietzsche, Karl Marx, la escuela de Frankfurt, la escuela de neoliberales, etcétera- donde todos ellos comparten un prejuicio fóbico al Estado, piensan que el Estado es el mal, el gran monstruo que hay que enfrentar, y que si uno se pudiera liberar de las garras opresoras del Estado, que, según ellos, siempre tienden al totalitarismo, viviríamos en sociedades más libres. Este es un concepto que, desde Latinoamérica, hace mucho ruido, porque nosotros estamos bastante lejos de pensar que la emancipación llega contra el Estado. En realidad, los momentos de emancipación, a lo largo del siglo XX, fueron con el Estado y desde el Estado. Entonces, esa fobia al Estado nos sirve para hacer una crítica de esa recepción europea. Si  uno hace una recepción lineal de eso, puede terminar criticando al único instrumento de emancipación posible que tenemos.

¿Cuánto influye o se tiene en cuenta las biografías personales de estos autores para analizar su obra? ¿Hay un interés por conocer estos aspectos más biográficos?

Sí, totalmente, Foucault tiene muchas facetas. La cuestión biográfica siempre fue importante para la lectura de sus dichos y escritos. Los primeros trabajos que se hicieron de Foucault en relación al movimiento gay, o en relación con unos movimientos de liberación sexual, o derechos de las minorías, se los vincularon a sus viajes a Estados Unidos, como California. En trabajos como el mío, resultan claves los viajes a Irán en plena revolución iraní, donde Foucault escribió artículos periodísticos con mucha profundidad y lucidez. También están sus viajes a Japón o a Brasil. Y así, con otras cuestiones biográficas. Es totalmente inescindible la figura de Foucault de su biografía. Conocer su vida, su militancia, sus discusiones y sus problemas ayuda a comprender por qué esos temas y esas miradas heterodoxas de los temas que aborda.

Fuente: Agencia CTyS-UNLaM

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