Imagen ilustrativa
La convocatoria de este domingo bajo el lema "El otro 8M" no es más que un síntoma de época: la reacción alérgica de sectores que, ante el avance de derechos, eligen el camino del victimismo estratégico. Intentar disputar el sentido del Día Internacional de la Mujer con una marcha que reclama "igualdad ante la ley" es, como mínimo, un ejercicio de analfabetismo histórico y, como máximo, una provocación cínica.
El argumento de estos sectores —enfocados mayoritariamente en litigios parentales— pretende instalar una falsa simetría. El 8M no es una celebración abstracta de la "bondad humana", es una fecha que conmemora una lucha contra desigualdades estructurales, brechas salariales y violencia sistemática.
Si bien las fallas del sistema judicial en Tucumán son reales y transversales, utilizarlas para intentar opacar el reclamo contra los femicidios (que en nuestra provincia siguen teniendo cifras alarmantes) es una maniobra baja. No corresponde. No solo por una cuestión de formas, sino de fondo: el 8 de marzo pertenece a las mujeres por derecho de sangre y lucha.
Cualquier intento de "hombres autoconvocados" por copar la parada este domingo frente a Casa de Gobierno no será leído como un acto de justicia, sino como un berrinche de quienes no toleran que, por una vez al año, el protagonismo y la agenda no les pertenezcan. El domingo, el silencio de los hombres sería el aporte más valioso a la calidad democrática; cualquier otra cosa es solo ruido para alimentar el algoritmo del resentimiento.
https://tucumanhoyendia.com.ar/contenido/115089/el-absurdo-del-otro-8m-cuando-el-privilegio-se-disfraza-de-reclamo?utm_source=dlvr.it&utm_medium=blogger
La convocatoria de este domingo bajo el lema "El otro 8M" no es más que un síntoma de época: la reacción alérgica de sectores que, ante el avance de derechos, eligen el camino del victimismo estratégico. Intentar disputar el sentido del Día Internacional de la Mujer con una marcha que reclama "igualdad ante la ley" es, como mínimo, un ejercicio de analfabetismo histórico y, como máximo, una provocación cínica.
El argumento de estos sectores —enfocados mayoritariamente en litigios parentales— pretende instalar una falsa simetría. El 8M no es una celebración abstracta de la "bondad humana", es una fecha que conmemora una lucha contra desigualdades estructurales, brechas salariales y violencia sistemática.
Si bien las fallas del sistema judicial en Tucumán son reales y transversales, utilizarlas para intentar opacar el reclamo contra los femicidios (que en nuestra provincia siguen teniendo cifras alarmantes) es una maniobra baja. No corresponde. No solo por una cuestión de formas, sino de fondo: el 8 de marzo pertenece a las mujeres por derecho de sangre y lucha.
Cualquier intento de "hombres autoconvocados" por copar la parada este domingo frente a Casa de Gobierno no será leído como un acto de justicia, sino como un berrinche de quienes no toleran que, por una vez al año, el protagonismo y la agenda no les pertenezcan. El domingo, el silencio de los hombres sería el aporte más valioso a la calidad democrática; cualquier otra cosa es solo ruido para alimentar el algoritmo del resentimiento.
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