El papa León XIV reafirmó este domingo que los refugiados y desplazados forzosos deben ser acogidos, al tiempo que instó a gobiernos y sociedades a no permanecer indiferentes ante quienes huyen de la guerra, la persecución o la pobreza.
Durante el rezo del Angelus en la Plaza de San Pedro, el Pontífice recordó que el sábado se conmemoró el 75 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, adoptada para proteger a quienes se ven obligados a abandonar su país, su hogar y sus familias.
"Nadie puede mirar hacia otro lado ante quienes buscan protección y seguridad.
Exhorto a todos a acoger a quienes son víctimas de persecución, para que puedan vivir en paz, con dignidad y mirar al futuro con esperanza", afirmó.
El Papa expresó además su deseo de que el espíritu que inspiró la Convención continúe "iluminando las conciencias de los responsables de las naciones".
La cuestión de los refugiados y los migrantes se confirma así como una de las prioridades del pontificado de León XIV, en línea con la postura mantenida por su predecesor, Papa Francisco, quien hizo de la defensa de los migrantes uno de los ejes de su magisterio.
En las últimas semanas, León XIV reiteró en varias ocasiones la necesidad de que Europa no se cierre ante quienes buscan refugio.
Durante su reciente viaje apostólico a España, el Pontífice incluyó una visita a las Islas Canarias, una de las principales puertas de entrada de migrantes y refugiados al continente europeo, desde donde lanzó un llamamiento a la solidaridad y a la acogida.
Esa misma línea pastoral tendrá una nueva expresión el próximo 4 de julio, cuando visite la isla de Lampedusa, principal punto de llegada de embarcaciones procedentes del norte de Africa y símbolo de la crisis migratoria en el Mediterráneo.
La elección del destino tiene una fuerte carga simbólica: Lampedusa fue también el escenario del primer viaje realizado por Francisco dentro de Italia en 2013, pocos meses después de su elección como Papa.
La cuestión migratoria también estuvo presente durante la visita que León XIV realizó el sábado a la región italiana de Lombardía.
Además de saludar a comunidades latinoamericanas establecidas desde hace décadas en la zona de Pavía, el Pontífice rindió homenaje a Francesca Saverio Cabrini, conocida como Madre Cabrini, quien a finales del siglo XIX dedicó su labor a asistir a los emigrantes italianos en Estados Unidos.
Junto a sus religiosas, fundó escuelas, hospitales y obras de asistencia destinadas a mejorar las condiciones de vida de miles de compatriotas que habían abandonado Italia en busca de mejores oportunidades.
Las palabras del Papa coincidieron con diversas iniciativas impulsadas en Italia para recordar a los migrantes fallecidos en las rutas hacia Europa.
La Comunidad de Sant'Egidio y la organización Genti di Pace promovieron actos de homenaje a las víctimas que perdieron la vida intentando cruzar el Mediterráneo.
Tras una vigilia celebrada días atrás en la Basílica de Santa María en Trastevere, también se llevó a cabo en Milán la vigilia ecuménica "Morir de Esperanza", en la que participaron migrantes y representantes de distintas confesiones religiosas para recordar a quienes fallecieron durante los llamados "viajes de la esperanza" hacia Europa.
Con estos gestos y declaraciones, León XIV consolida una de las líneas centrales de su pontificado: la defensa de la dignidad humana y la protección de quienes se ven obligados a abandonar sus hogares en busca de seguridad y un futuro mejor. ANSA
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