SEXO ANTES DEL DEPORTE: EL HÁBITO QUE LE ENCANTABA A RONALDINHO Y ATEMORIZABA A MUHAMMAD ALI

Hay deportistas que creen que el sexo empeora el rendimiento físico. Otros creen que es tan beneficioso como para masturbarse 7 veces al día. ¿Quiénes tienen razón?



La influencia del sexo sobre el rendimiento físico ha sido un tema muy discutido durante mucho tiempo. Hay deportistas que están muy a favor de masturbarse o mantener relaciones sexuales con otras personas justo antes de las competiciones, mientras que otros creen que si lo hicieran les afectaría negativamente. Grandes personalidades del deporte han dado sus variadas opiniones, por lo que la polémica está más que servida. Al fin y al cabo, el público tiende a alinearse con lo que opinan sus deportistas favoritos. ¿Pero qué dice la ciencia sobre la masturbación y las relaciones sexuales antes del ejercicio?

Lo cierto es que tampoco hay una respuesta clara. Aquí entran en juego tanto factores fisiológicos como psicológicos. De hecho, estos últimos son posiblemente los que generan esa gran variabilidad en las opiniones de los deportistas. Habrá quienes vean el sexo y la masturbación casi como un talismán. Y quienes piensen que las relaciones sexuales pueden afectar a su rendimiento físico con tal convencimiento que, si las mantienen, realmente jueguen peor.

Y es que es cierto que fisiológicamente hay algunos factores que influyen, pero tampoco hay nada tan claro como para prohibir o potenciar el sexo antes del deporte.  Cada cual conoce a su cuerpo y su mente y sabrá qué es lo que le resulta más provechoso. Al menos, la masturbación no se considera una forma de dopaje. Si alguien cree que le puede ir bien, ¿por qué no aprovecharlo?

Opiniones contradictorias sobre el sexo antes del deporte

Ya en la antigua Grecia y la antigua Roma se consideró que el sexo podría afectar negativamente al rendimiento de los deportistas si tenían relaciones justo antes de practicar ejercicio. Durante mucho tiempo esta fue la única postura al respecto. De hecho, ya en el siglo XX el boxeador Muhammad Ali continuó con esta tradición, manteniendo hasta seis semanas de abstinencia sexual antes de cada combate. Sin embargo, los tiempos cambiaron y otros deportistas empezaron a explorar el lado opuesto de esta norma. 

Se dice que uno de los primeros en hacerlo fue el entrenador de la selección holandesa de fútbol Rinus Michels, pues al parecer en el Mundial de 1974 animó a los jugadores a llevar con ellos a los hoteles a sus esposas y parejas. Fue la mejor actuación deportiva de la selección hasta el momento, por lo que aquella norma no escrita de no masturbarse o tener otro tipo de prácticas sexuales antes del deporte comenzó a perder rigidez. 

Pero, aun así, casi 20 años más tarde, su homólogo de la selección suiza, Roy Hodgson, volvió al extremo contrario, obligando a sus jugadores a mantener abstinencia antes de los partidos. Aquella decisión fue tan polémica que despertó las quejas del mismísimo Pelé, quien hizo el comentario más sensato desde la Antigua Grecia: “Algunos necesitan ejercitarse sexualmente para calmarse y a otros futbolistas les importa un pepino. En todo caso, es una decisión suya”.

Se abrió así la veda para que otros deportistas comentaran más abiertamente sus hábitos en el sexo antes de las competiciones. Por ejemplo, siguiendo con futbolistas brasileños, Ronaldinho reconoció en 2016 que solía practicar sexo antes de los partidos. Además, se empezó a hablar más abiertamente de masturbación. De hecho, recientemente el boxeador Tyson Fury refirió que parte de su éxito se debe a que se masturba hasta siete veces al día. Hemos llegado al extremo opuesto, del boxeador de las seis semanas de abstinencia al que se da placer a sí mismo en un solo día casi tanto como otras personas en una semana o en un mes. ¿Quién tiene razón, si es que hay alguna opción correcta? Veamos qué dice la ciencia.

Los efectos sobre el rendimiento físico

En el año 2000, los expertos en medicina deportiva Samantha McGlone e Ian Shrier escribieron un artículo en el que señalaban que posiblemente el mito de que la abstinencia mejora el rendimiento físico podría provenir de la teoría de que la frustración sexual conduce a una mayor agresión. La testosterona se asocia a la agresividad y el orgasmo supone una gran liberación de esta hormona, por lo que en su día se pensó que, quizás, no daba tiempo suficiente a reponerla.

De hecho, este ha sido un tema candente especialmente en deportes como el boxeo o el fútbol, en los que la agresividad juega un papel importante. Cabe destacar que todo esto haría solo referencia a los hombres, pero estos debates comenzaron en una época en la que el deporte femenino más allá del patinaje o la gimnasia rítmica se consideraba un asunto menor. Y, además, una época en la que estaba muy mal visto que las mujeres hablaran sobre sexo. De hecho, a día de hoy la masturbación se considera algo totalmente normal, y hasta saludable, en hombres, pero sigue habiendo sectores en los que consideran de mal gusto que una mujer hable sobre este asunto. Pero ese es tema para otro artículo.

 Volviendo al deporte, a día de hoy sabemos que esa hipótesis de la testosterona estaba totalmente equivocada. De hecho, el sexo estimula la liberación de testosterona. Por eso, si nos atenemos al tema de la agresividad, podría ser beneficioso para el rendimiento físico. Tanto si se mantienen relaciones con otras personas como si se trata de masturbación en solitario. 

Sin embargo, en 2016 se publicó una revisión de la literatura científica que conluye que no hay evidencias suficientes para apuntar definitivamente ni en una dirección ni en otra. Como mucho, parece que algunos estudios señalan a un posible efecto negativo si las relaciones se mantienen menos de dos horas antes del ejercicio. No obstante, no se descarta que puedan influir otros factores, como el consumo de alcohol o tabaco. Además, solo se tiene en cuenta el sexo en pareja, dejando a un lado la masturbación. En definitiva, se concluye que no hay motivos para asegurar que el sexo ayude o entorpezca al rendimiento físico de los deportistas. Cada cual debería saber qué es lo que mejor le funciona.

El factor psicológico

Según explican en un artículo publicado en National Geographic, muchos entrenadores amenazan a sus deportistas con el riesgo de tener sexo antes de las competiciones simplemente porque quieren que duerman bien. Esto puede conducir a cierto condicionamiento psicológico, llevándoles a pensar que masturbarse o tener relaciones sexuales puede afectar a su rendimiento físico.

En cambio, en el lado opuesto están aquellos que, como Tyson Fury, creen que la masturbación es esencial para su desarrollo deportivo. En este caso puede haber cierta sugestión, pues el sexo se concibe casi como un talismán.

“En cierto modo se da lo que se conoce como pensamiento mágico”, explica a Hipertextual la psicóloga, sexóloga y educadora sexual Laura Marcilla.  “Si un día voy a un examen con una prenda de ropa interior determinada y me sale bien, ya pienso que son mis bragas o calzoncillos de la suerte, porque se da la profecía autocumplida. Pero si un día no puedo ponérmelos me generará muchos nervios porque creo que me va a salir mal y efectivamente me sale mal. Pero no por no ponerme esas bragas o calzoncillos, sino por los procesos mentales que han estado ahí bullendo en mi cabeza porque no he podido respetar el requisito que yo me he autoimpuesto”.

Con el sexo en general y la masturbación en particular puede ocurrir lo mismo, por lo que se debe tener cuidado para que no acabe en frustración. “Si asocio mi éxito deportivo con mi rendimiento sexual y no obtengo los resultados deseados en el deporte, al final lo que voy a hacer es incrementar la actividad sexual pensando que voy a mejorar. Así, entramos en un círculo vicioso que no tiene tanta lógica porque el éxito deportivo no depende de un único factor. Así, se podrían generar ciertas compulsiones que en un extremo podrían llevar a un trastorno obsesivo compulsivo (TOC)”.

Como bien indica la sexóloga, ese sería el caso extremo. No obstante, es importante tenerlo en cuenta, pues si se asocia la masturbación con el rendimiento físico podemos llegar a no disfrutar de ella como antes. “La masturbación o cualquier forma de sexo deben servir para hacernos sentir bien y disfrutar”, recuerda Marcilla.  “Si lo convertimos en una obligación es posible que ya no nos aporte tanto y a la larga puede generar problemas de deseo sexual”.

¿Cuándo hablamos de demasiada masturbación?

Tyson Fury se ha mostrado muy orgulloso de masturbarse siete veces al día. Tanto como para considerarlo la causa de su éxito deportivo. ¿Pero se está pasando de la raya? ¿Son siete veces al día demasiadas?

Sobre esto también hemos hablado con Laura Marcilla, quien nos ha explicado que no hay una cifra mágica en lo concerniente a la masturbación. 

“Es muy difícil, por no decir imposible, determinar cuánto es una masturbación excesiva, al menos si queremos medirlo en números. Para decir que hay una cantidad excesiva deberíamos decir que hay una idónea, pero eso depende de cada persona, del tiempo que tengan libre, etc. Es excesiva cuando empieza a restarte calidad de vida o cuando genera irritaciones o algún daño físico. Sin embargo, para cada persona puede ser diferente, porque no todas las masturbaciones son igual de intensas o largas. Quizás para alguien lo que le pide el cuerpo son dos más largas a la semana, en las que se recrea con orgasmo más intensos y otra a lo mejor se masturba tres veces al día, pero pueden ser más rápidas, que busquen una consecución más inmediata del orgasmo”

Laura Marcilla, psicóloga, sexóloga y educadora sexual

Por todo esto, la sexóloga opina que cada persona debe regular qué le está funcionando y haciendo sentir bien y usar ese termómetro emocional. “Cuando ya no disfrutas es cuando se convierte en un problema. Si para ti no es doloroso, dañino, ni perjudicial y tampoco lo es para otras personas, es que no es un problema”. 

Pero, para terminar, hay que tener en cuenta una cosa y es que la masturbación no debería practicarse con más objetivo que el placer. Sí, es cierto que puede conllevar muchos beneficios, aunque el del rendimiento físico no esté tan claro. No obstante, si nos centramos demasiado en ellos quizás apartemos el foco de lo que realmente importa. “A mí a veces en mis talleres me preguntan si es bueno masturbarse y se suele decir que sí, porque te ayuda a relajarte, a conocerte, a disfrutar más en pareja…”, señala Marcilla.  “Todo esto es cierto, pero incluso si ninguna de estas consecuencias fuera así, debemos recordar que el placer por el placer también está bien”.

Por lo tanto, los deportistas conocen su cuerpo como nadie. Cada uno sabrá si la masturbación o las relaciones sexuales le resultan positivas o negativas de cara al rendimiento físico. Puede que sus entrenadores crean que tengan las respuestas. No obstante, lo cierto es que, si la ciencia no las tiene, difícilmente pueden estar en posesión de personas ajenas a los propios deportistas. Que cada cuál tome sus decisiones y decida si prefiere relajarse a través del sexo o usarlo para celebrar las victorias o endulzar las derrotas. El sexo consentido siempre es un placer, el momento idóneo dependerá de quien lo practique. 

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