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El dólar no camina en calles de tierra

Por Mariela Montiel.

El dólar no camina en calles de tierra

Por aquí el dolar no pasó...pero lo estamos debiendo.

En el año 1968 Arturo Jauretche escribió “Manual de zonceras argentinas”, allí narraba los aforismos sin sentido que se repetían en las conversaciones cotidianas entre los trabajadores. Eran frases que sonaban bien al oído y las adoptábamos sin comprender su significado real, una de ellas era “Este país de mierda” o “El Estado es mal administrador”.
Detalles.
Las horas compartidas durante las clases de Historia en los barrios bonaerenses me permitieron escuchar varias zonceras, pero había un clásico que se repetía dolorosamente entre mis estudiantes: “Gobierne quien gobierne, yo tengo que laburar igual” y como Don Arturo decía que las zonceras eran viables sólo si no se las cuestiona, obviamente, ¿qué hacía esta educadora? Exacto.
Entonces, vamos a hablar de algo que es tan raro como “una pelopincho en el country”. Te propongo analizar este aforismo y relacionarlo con la coyuntura política actual. Por un lado, intentaremos desenmascarar qué intereses se esconden detrás de la zoncera actual, pero también lo vamos a vincular con la especulación financiera y el dólar. Lo primero que tenemos que afirmar es que existe una concentración de riquezas (bienes, renta, ganancia, ahorro, etc.) en un número reducido de argentinos y como consecuencia una desconcentración o falta de riquezas en la mayoría de los compatriotas. Y si querés conocer quiénes son, los encontras en la revista Forbes, te adelanto algunos de los más nombrados Paolo Rocca, Pérez Companc, Roemmers, Galperín, Braun, Coto, Noble de Herrera y Vicentín.
Para comprender de manera rápida la lógica que vamos a poner en práctica para interpretar la relación existente entre proyecto político/modelo económico/historiografía necesito que imaginemos la reacción de dos familiares cercanos de una pareja que lleva adelante un divorcio con división de bienes y suponiendo que la parte masculina salió mejor parada. Bien, entonces si le pediríamos una opinión a la madre del beneficiario se manifiesta satisfecha, pero a juzgar por la suegra, cambia radicalmente aquel juicio de valor. Ante el mismo hecho, ambas dan visiones diferentes y esto está relacionado directamente a los vínculos de sangre ¿Que quiero decir con esto? que si le preguntamos a un millonario ¿por qué el pobre es pobre? sus argumentos estarían, muy probablemente relacionados con las Ciencias Exactas o biológicas: “El pobre es pobre, porque quiere” o “Pobres habrá siempre”, esto se traduciría a que la pobreza es un modo de vida que se elige o, peor aún, los pobres están condenados genéticamente
Entonces, así como en el ejemplo del divorcio, en la Historia como en la Economía también encontramos dos grandes corrientes de pensamiento que promueven o defienden proyectos nacionales distintos (y que parecería que una parte no quiere ceder para que gane la mayoría). Por un lado la historia mitrista (divulgada en cada  escuela) es celosamente defensora de los  intereses del sector oligárquico, pretende imponer la fragmentación americana  y es la que legitima a partir de la escuela económica Ortodoxa , un Estado liberal ; mientras que la historia revisionista que recupera a los líderes que lucharon para defender la soberanía, militaron la unión latinoamericana y  llevaron la bandera de un país industrializado, enmarca a la Ciencia Económica dentro de las ciencias sociales a partir de una economía Heterodoxa llevada adelante por un estado de bienestar. Se resume en un Argentina colonial o una Argentina soberana.
Volvamos a la frase “El pobre es pobre, porque quiere” y completamos con “A mí me da lo mismo quién gobierna, yo tengo que laburar igual” y “Los políticos son todos iguales”. Lamentablemente esto se escucha reiteradas veces en las conversaciones entabladas en los barrios de menos recursos. Veamos, la Historia es la política del pasado, por lo tanto, según quién y cómo te la cuente (historia mitrista o historia revisionista) se refleja en dónde encontrar las causas de la pobreza. La historia mitrista es la que justifica la política de los terratenientes que en 1880 nos condenaron a producir materia prima y a ser  mano de obra barata para los países industrializados, es la historia pensada por los que nos endeudaron en 1956 y nos desmantelaron Aerolíneas Argentinas, Gas del Estado, Ferrocarriles Argentinos, Teléfonos del Estado, Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la Siderurgia Nacional, la Flota mercante, etc., es la historia de los que se llenaron de guita con la bicicleta financiera después del ´73 tomando préstamos personales en EEUU a una tasa de interés baja y especularon depositándola en bancos argentinos porque estos les brindaba una tasa más alta generando ganancias sin trabajar y en los 90 estatizaron su deuda. Son los que necesitan que el trabajador piense que la política es mala. Claramente, los políticos son los únicos que pueden tomar decisiones para que un país logre su liberación nacional. Ahora, la economía liberal y ortodoxa es la que sostiene que la culpa de la pobreza es de los pobres y me pregunto ¿Entonces la culpa de la concentración de la riqueza es de los ricos?! Este sería un argumento meritocrático. El rico laburó para ser millonario, lo hizo solo, individualismo al palo.  Para los ricos y la ortodoxia el Estado no debe intervenir en la regulación de la economía. Es decir, no creen en la planificación económica, ni en los precios cuidados, mucho menos entienden que los programas de asistencia social sean una obligación del estado o que una empresa estratégica deba ser administrada por esta institución (“El estado es mal administrador”). Para la ortodoxia la crisis la debe pagar el trabajador por medio del ajuste.
En cambio, para nuestro gobierno heterodoxo la crisis se sobrelleva con medidas progresivas, aporta más el que más riquezas posee. Este es el argumento económico que nos lleva, obligatoriamente a apoyar el “impuesto a las grandes riquezas” y a celebrar los programas que estimulan la demanda. En 2003 Néstor asumió con el 22% de los votos y aplicó políticas heterodoxas y nos invitó a hacer realidad un sueño.
Un iluminado de este siglo decía que quienes piensan que los políticos son todos iguales equivale al analfabeto que cree que todos los libros son iguales. ¿Te acordás cuantas veces se habló de “militancia” en la escuela? ¿Cuántas veces se relacionó la soberanía nacional con pleno empleo? ¿Cuántas clases de política monetaria y financiera tuviste? Tranquilo, estamos casi todos igual.  Los dueños de las tierras más fértiles y a los que les gusta el dólar más que comer pollo con la mano, impiden que el pueblo entienda de economía y finanzas. Porque cuando hubo un tipo que supo conducir el destino de la Patria, llevó adelante una revolución, nacionalizando la banca, deshaciéndose de los organismos financieros internacionales y aplicando impuestos a las grandes fortunas y lo hizo con política. Juan Domingo Perón nos demostró que hay que militar para lograr la independencia económica, la soberanía política y la justicia social. Nos dejó una doctrina que habla de conciliación de clases y no de lucha entre ellas. Más potente aún, nos demostró que es posible un Estado justicialista (que lejos está del estado de bienestar)
Querido compañero, si nunca has sostenido un dólar, no es tu culpa. El dólar no camina en calles de tierra. Pero a pesar de ello, tenés que saber que nuestra economía está dolarizada. Tenés que comprender que el que exporta soja, al venderla recibe dólares y les paga a sus pocos empleados en pesos. Hoy un dólar equivale a $67 (el oficial), esto significa que todos los productos que se comprar afuera se pagan en el mercado interno 67 veces más. Tenés que levantar la bandera de la industrialización para que no sea necesario comprarles maquinaria, insumo o tecnología a otros países. Es importante que interiorices que el valor de los alimentos no puede ser botín de especulación, porque también se traduce a que si nos tienen que dejar sin carne a los argentinos (que pagamos en pesos), para vender en dólares en el mercado internacional, lo van a hacer.
Como sabrás, el gobierno de Macri, Vidal y Larreta ha contraído la deuda más alta de nuestra historia con el FMI 200 mil millones de dólares, claramente ni vos, ni yo hemos sido beneficiados de manera directa o indirecta con esos verdes, pero obviamente, debemos pagarla. Porque el liberal ortodoxo no cree en el estado para garantizar justicia social, pero es el primero en estatizar deudas y colectivizar las pérdidas. Ahí lo tenés a Paolo Rocca, el tipo más rico del país o a la ex primera dama Juliana Awada pidiendo que el Estado les subvencione los salarios de sus empleados. Pero claro, los vagos somos nosotros.
¿Cuándo el hambre va a matar a la concentración de riqueza?
El general diría cuando el capital esté al servicio de la economía y ésta al del bienestar social. Cuando exista un equilibrio entre derecho del individuo y el de la comunidad. Finalmente, cuando el Pueblo trabajador acceda a una educación liberadora. 
  Por Mariela Montiel.

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