Metaroot le pone música a nuestras contradicciones en "Virtudefecto"

Hay bandas que nacen de un proyecto planificado y otras que aparecen casi por necesidad. Metaroot pertenece un poco a esta segunda categoría. Su historia comenzó entre finales de 2020 y principios de 2021, cuando la pandemia había cambiado las rutinas y encontrarse con otros se había convertido en algo extraordinario.


Carlos Álvarez recuerda aquellos días con una imagen bastante sencilla: tres músicos que vivían a pocas cuadras de distancia y compartían una sala de ensayo en el mismo barrio. Cuando pasaron los primeros días de aislamiento, volver a tocar juntos empezó a ser una necesidad.


Los encuentros comenzaron con zapadas, sin demasiadas pretensiones. Estaban él, su hermano, que toca la batería, y Hernán, entonces bajista de la formación. De aquellas reuniones empezaron a salir canciones nuevas. También aparecieron ganas de explorar otro camino.


Los tres venían de compartir años de música en Buenas y Santas. Después de ese recorrido decidieron cerrar una etapa y comenzar otra. Querían recuperar el formato de trío con el que habían empezado a tocar muchos años atrás.


Así nació Metaroot. El nombre llegó después; la intención musical ya estaba.


Con el tiempo hubo cambios en la formación. Hernán dejó el proyecto por cuestiones personales y se incorporó Patricio Toledo, conocido como Pato, quien lleva alrededor de tres años junto al proyecto. Participó en la grabación del primer disco y ahora también forma parte del proceso compositivo.


La historia tiene otro dato que ayuda a entender el vínculo entre sus integrantes: Álvarez y su compañero de guitarra llevan veinte años tocando juntos. Catorce transcurrieron en Buenas y Santas y los últimos seis, en Metaroot.


Las virtudes también conviven con los defectos


Después de su primer trabajo discográfico, Metaroot vuelve con “Virtudefecto”, un álbum de siete canciones que propone una mirada sobre las contradicciones de la condición humana.


El disco tiene un concepto que atraviesa las composiciones. Esta vez, Álvarez buscó una idea central que ayudara a orientar las letras. No se trata de una historia que avance canción tras canción, sino de distintas miradas sobre un mismo tema: las virtudes y los defectos que conviven en cada persona.


La idea aparece resumida en una frase que funciona como declaración de principios, nadie está definido únicamente por sus virtudes ni exclusivamente por sus defectos.


"Todos tenemos un poco. A lo mejor, cuando escuchás el disco, te sentís representado por alguna de las virtudes y por algunos de los defectos. Nadie es cien por ciento virtuoso ni nadie es cien por ciento defectuoso", explicó Álvarez.





La reflexión tiene algo de reconocimiento personal. Todos podemos encontrar en esas canciones alguna contradicción propia. También alguna virtud que convive con aquello que preferiríamos cambiar.


El primer disco había encontrado su eje en el amor, entendido en sus distintas formas: el amor a un hijo, a una persona que ya no está o a uno mismo. Para “Virtudefecto”, la banda eligió otro territorio. Esta vez, el punto de encuentro está en aquello que nos hace humanos, incluso cuando aparecen nuestras propias contradicciones.


El reggae como lenguaje común


Aunque ninguno de los integrantes proviene exclusivamente del reggae, el género terminó convirtiéndose en el lugar donde encontraron una identidad compartida.


Álvarez destacó que el reggae permite expresar mucho con pocos elementos. También cuestiona cierta mirada que lo reduce a una música repetitiva. "Hay una magia con el reggae. Con muy poquito se puede expresar un montón", sostuvo.


Para él, tocar este género requiere conocer sus tiempos, sus silencios y sus contratiempos. Cada instrumento tiene una función precisa. El bajo, la guitarra, los teclados y la batería construyen un entramado donde los espacios también forman parte de la música.


En ese lenguaje encontraron un punto de coincidencia después de tantos años de tocar juntos. La incorporación de Pato sumó otra experiencia. Venía de bandas de rock and roll y se adaptó al sonido del grupo.


El resultado es un reggae con una impronta más rockera, que también define la manera en que Metaroot busca sonar en vivo.


Desde la nostalgia


Hay una decisión de producción que distingue especialmente a “Virtudefecto”. El disco se grabó en Estudio Rojo, con los tres músicos tocando juntos en una misma sala y en una sola toma.


La banda quería recuperar una forma de grabar que priorizara la interpretación colectiva. No hubo invitados ni arreglos externos. Guitarra, bajo, batería y voces. Los tres integrantes frente a sus instrumentos, tocando al mismo tiempo.





La mayoría de las canciones quedó registrada en el primer intento. Solo una necesitó repetir la toma por un error puntual.


"Queríamos que quedaran esos pequeños pifies, esos pequeños errores, que representaran el cien por ciento de lo que suena la banda en vivo", contó.


La elección también marca una diferencia con el trabajo anterior, que había contado con varios músicos invitados. En este álbum, Metaroot apostó por mostrar su sonido sin intermediarios.


Hacer música independiente en Tucumán


La conversación también deja espacio para hablar de las dificultades que atraviesan los proyectos musicales independientes. Producir, conseguir lugares para tocar y organizar una presentación implica un esfuerzo que muchas veces excede las posibilidades económicas de una banda.


Álvarez mencionó el crecimiento de músicos tucumanos que lograron abrirse camino en la producción y reconoce que el escenario local tiene talento. Sin embargo, advierte que las posibilidades siguen siendo limitadas.


Traer una banda de otra provincia para compartir escenario, por ejemplo, supone costos difíciles de afrontar para quienes no viven de la música.


"Hacemos música por necesidad, porque no podemos dejar de hacerlo, pero no generamos dinero con la música", explicó.


También señaló las dificultades para encontrar espacios adecuados. Algunos lugares proponen formatos acústicos, pero el sonido de Metaroot necesita otra configuración. Su reggae rock requiere volumen, instrumentos eléctricos y una dinámica que no siempre encuentra lugar en la oferta disponible.


Aun así, la banda ya tiene fecha para presentar su nuevo trabajo. El encuentro será el 21 de noviembre, junto a otras bandas tucumanas.


“Virtudefecto” estará disponible en plataformas digitales desde el 11 de noviembre y tendrá además una edición física limitada.


Siete canciones, tres músicos y una grabación en vivo dentro del estudio. Metaroot eligió mostrar lo que sucede cuando sus integrantes se encuentran a tocar, con sus aciertos y sus imperfecciones.


Quizás allí también aparezca una de las ideas que atraviesan el disco: aceptar que la música, como las personas, tiene sus virtudes y sus defectos. Y que, muchas veces, lo que la vuelve auténtica está justamente en esa combinación.















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