LOS MOTIVOS POR LOS QUE LA EXTREMA DERECHA CRECE EN LOS VIDEOJUEGOS



La extrema derecha siempre ha aprovechado cualquier tribuna para difundir sus mensajes de odio y para embaucar a nuevos adeptos. En la era de Internet, pueden ser foros y grupos en línea o redes sociales tan populares como Facebook y Twitter. Pero los investigadores especializados en analizar el auge de estos movimientos han detectado un claro aumento de la presencia de grupos de extrema derecha en el sector de los videojuegos. Un proceso que crece a medida que el ocio interactivo incorpora funcionalidades que hasta ahora habían sido solo propias de las redes sociales.

“Muchas veces, cuando hablas de extremismo en los juegos, lo que la gente imagina es una esvástica publicada en un chat de Discord [la plataforma de mensajería y llamadas en línea más popular entre los gamers]. No piensan que, en realidad, estas son redes en las que las personas están siendo reclutadas, preparadas y movilizadas”, asegura la Doctora Rachel Kowert en The Independent. Juegos como FortniteCall of Duty o Apex Legends funcionan como redes sociales, con chats de voz en directo y listas de amigos, pero carecen de los equipos de control y moderación de los que sí disponen redes más tradicionales como Facebook y Twitter.

 Imagen del videojuego Roblox

Imagen del videojuego Roblox

 Terceros

Un buen ejemplo es Roblox, uno de los videojuegos Free-to-Play con más jugadores del mundo. Actualmente, reúne aproximadamente a 220 millones de personas mensualmente y es especialmente popular entre niños de los 9 a los 17 años. En este juego se pueden encontrar grupos y servidores con nombres como “Patriotic Front. Life, Liberty, victory! Reclaim America!” – el Patriotic Front es una agrupación fascista de los Estados Unidos - o “Justice 4 Floyd” - un servidor con un logo inspirado en un emblema de la SS.

Todos estos grupos fueron expuestos por el investigador del Instituto de Estudios Internacionales Middlebury de California, Alex Newhouse, durante su conferencia a finales de marzo en la feria Game Developers Conference de San Francisco. Estos servidores sirvieron de ejemplo en su charla y forman parte de la lista de favoritos de una cuenta de Roblox totalmente anónima.

La pandemia como detonante

Imagen del videojuego Angry Glory II

Imagen del videojuego Angry Glory II

 Terceros

Según las investigaciones de Alex Newhouse y como apunta la psicóloga Rachel Kowert en el periódico The Independent, la pandemia del coronavirus podría haber actuado como detonante en este nuevo proceso de auge de la extrema derecha en los videojuegos, especialmente a manos de aquellos grupos que ya han sido detectados y expulsados de otras redes sociales como Twitter y Facebook.

Los grupos de extrema derecha, o de la derecha alternativa conocida en los Estados Unidos como “Alt Right”, se aprovechan del descontento de los jóvenes para colar sus mensajes de odio en espacios aparentemente normales y seguros. Como apunta la profesora e investigadora en comunicación de la Universidad de Texas Tech, Megan Condis, “los reclutadores van donde están los objetivos, organizando conversaciones aparentemente casuales sobre cuestiones de raza e identidad en espacios donde muchos varones adolescentes blancos vulnerables y descontentos tienden a pasar el rato”.

Modificación del logo de Discord

Modificación del logo de Discord

 Terceros

Según el investigador Alex Newhouse, la radicalización de extrema derecha suele seguir tres etapas básicas. La primera fase consiste en lanzar indiscriminadamente propaganda y mensajes de odio en comunidades de jugadores. Normalmente estas van de la mano con mensajes supuestamente irónicos y humorísticos con el objetivo de normalizarlos y rebajar el tono, así se diluye la línea entre lo abiertamente ofensivo y aquello aceptable por la mayoría del público.

La segunda fase es el momento en el que se crean las comunidades. Los usuarios que mejor reaccionan y más se identifican con la propaganda lanzada en la primera fase entran en grupos cerrados en los que se refuerza la identidad de los sujetos y se crean simpatías con miembros ya radicalizados. En este punto, se pasa a formar parte de una comunidad y se intensifican los lazos con el objetivo de llegar a la tercera fase: la movilización. Esta puede tomar muchas formas distintas: desde campañas de acoso en línea hasta protestas o ataques fuera del mundo digital.

Call of Duty

Imagen de Call of Duty

 Terceros

La pandemia y los sucesivos confinamientos derivados llevaron a un aumento sin precedentes del uso de las redes sociales, el consumo de contenido multimedia en línea y los videojuegos. Según el artículo Pandemia, consumo audiovisual y tendencias de futuro en la comunicación publicado en la Revista de Comunicación y Salud de la Universidad Complutense de Madrid, “en el contexto del coronavirus, las cifras revelan que a partir de la crisis sanitaria aumentaron los consumos de medios y especialmente aquellos audiovisuales: el 67% de los encuestados vio más informativos que antes, el 51% incrementó su consumo de contenidos de ficción de pago y el 45% utilizó más televisión que anteriormente. Asimismo, entre las TIC que ganaron en importancia se encuentran la mensajería instantánea (45%), las redes sociales (44%) o los videojuegos (36%)”.

Este aumento del consumo audiovisual y del consumo en línea vino de la mano con el aislamiento. Primero encerrados en casa y, después, incapaces de mantener relaciones sociales con normalidad durante dos años. Como apunta en The Independent el CEO de Moonshot – una empresa centrada en desarrollar herramientas para luchar contra los extremismos violentos en línea -, Ross Frenett, “constantemente hemos encontrado una conexión entre el aislamiento social y el extremismo, por lo que creemos que el aumento durante la pandemia también hizo que las personas fueran más vulnerables”.

El auge de la extrema derecha en los videojuegos

Imagen del videojuego Wolfenstein II: The New Colossus

Imagen del videojuego Wolfenstein II: The New Colossus

 Presura

Los videojuegos cada vez incorporan más funcionalidades propias de las redes sociales, pero carecen de los equipos de control y moderación necesarios para evitar correctamente que se difundan discursos de odio. En 2017, por ejemplo, el departamento de moderación y seguridad de Discord solo tenía un trabajador. Ese año, esta fue una de las principales plataformas en las que se organizó el mitin supremacista blanco Unite the Right en Charlottesville, Virginia, que acabó con el asesinato de una persona a manos de un neonazi. Después de estos eventos, en mayo de 2017, Discord amplió a 60 trabajadores la plantilla del departamento.

Algo similar sucede con juegos como FortniteRoblox Call of Duty, que disponen de chats escritos, chats de voz y la posibilidad de crear grupos y comunidades. Pero carecen de los sistemas de control necesarios. Además, este tipo de juegos reúnen al público objetivo de los grupos radicales: varones blancos jóvenes. En este punto, los captadores solo tienen que filtrar e identificar a aquellos varones blancos jóvenes que además estén especialmente descontentos, aislados y que reaccionen favorablemente a los discursos de odio publicados como bromas o chistes irónicos.

Imagen de Jesus Strikes Back 2: The Resurrection

Imagen de Jesus Strikes Back 2: The Resurrection

 Terceros

Otra plataforma en la que es fácil encontrar ejemplos similares es Steam, la tienda de videojuegos para ordenador más importante del mundo. Aquí también se crean comunidades de grupos de extrema derecha, pero, además, se publican videojuegos, algunos abiertamente racistas y homófobos. El Doctor en Historia Alberto Venegas, recoge algunos ejemplos en un artículo para el medio especializado Presura.

Jesus Strikes Back 2: The Resurrection es un videojuego en el que el objetivo es perpetrar masacres virtuales contra activistas de izquierdas, medioambientales, veganos y feministas, entre muchos otros, a manos de personajes como Jesucristo, Boris Johnson, Donald Trump, Vladimir Putin o Adolf Hitler. En su artículo, Venegas recoge comentarios de jugadores que dicen lo siguiente: “disparar a un SJW [Social Justice Warrior] con Trump es muy satisfactorio” o “puedo matar a SJW o a feministas de la tercera ola, pagaría 100 dólares por esta gema”. La misma empresa responsable de este juego, 2Genderz Productions, desarrolló un videojuego sobre las masacres del ultraderechista Brenton Tarrant en las mezquitas de Al Noor y Linwood en Nueva Zelanda en marzo de 2019.

Los videojuegos, una plataforma más

Imagen de un grupo supremacista en Steam

Imagen de un grupo supremacista en Steam

 Terceros

Pese a todos estos ejemplos, los videojuegos son solo una plataforma más. Es cierto que están siendo usados por la extrema derecha para difundir su propaganda y captar nuevos adeptos, pero esto no significa que el ocio electrónico sea una fábrica de neonazis o que el problema esté intrínsicamente relacionado con el contenido y las mecánicas de los juegos en línea. El auge de la extrema derecha se está dando tanto en el entorno digital como fuera de él y usa todos los medios a su disposición.

Los mismos elementos propios del videojuego que usa la Alt Right para convencer a jóvenes descontentos – la sensación de comunidad, la mayor implicación que requieren los juegos frente a otras redes sociales y la identificación con una identidad “gamer” propia y distinta – también pueden servir para combatir este auge del fascismo. Si las empresas responsables de dichos videojuegos mejoraran sus sistemas de control y moderación de contenido, podrían limpiarse de discursos de odio y servir como plataformas para otro tipo de ideas.

Imagen de Hitler en el videojuego Sniper Elite 2

Imagen de Hitler en el videojuego Sniper Elite 2

 Terceros

En referencia a este tema, el vicepresidente del departamento de confianza y seguridad de Roblox, Remy Malan, aseguró en The Independent que “aborrecemos las ideologías extremistas y tenemos tolerancia cero con el contenido extremista de cualquier tipo en Roblox. […] Reconocemos que los grupos extremistas están recurriendo a una variedad de tácticas en un intento de eludir las reglas en todas las plataformas y estamos decididos a ir un paso por delante de ellos”. Actualmente, Roblox tiene miles de moderadores y usa inteligencia artificial para revistar todo el contenido que se sube a la plataforma.

Es importante poner el foco en las nuevas vías de difusión que emplea la extrema derecha, aunque sin perder de vista el contexto general. Lo que está sucediendo ahora en muchos videojuegos en línea lleva muchos años pasando en las redes sociales y los foros más populares. E, igual que en estos casos, los elementos radicalizados representan una gran minoría – siempre peligrosa – entre toda la gran masa de usuarios.

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